“Ma, ¿me compras creatina? Me lo recomendó mucho la coach…” Si tu hijo de 15 o 16 años ya te hizo esta pregunta mientras te mostraba un video en su celular, no te asustes. Es una de las escenas que ya me está tocando ver en mi WhatsApp y en el consultorio.
El muchacho (casi siempre el varón) llega entusiasmado, con la mirada fija en el teléfono, hablando de “ganancias musculares” y “rendimiento”, mientras que los padres se miran con una mezcla de angustia y desconfianza, pensando que su hijo les está pidiendo algún tipo de sustancia ilegal o un esteroide peligroso.
En mis más de 20 años de experiencia como pediatra, he visto pasar muchas modas, pero el fenómeno actual es diferente. Hoy, el debate sobre la creatina en adolescentes se ha instalado en nuestras casas debido al tremendo impacto de las redes sociales. Como papás, la primera reacción suele ser un “no” rotundo por miedo a lo desconocido. Sin embargo, antes de cerrar la puerta al diálogo, es fundamental que entiendas qué hay detrás de este polvo blanco, qué dice la ciencia y cómo puedes usar esta situación para fortalecer la relación con tu hijo.
El bombardeo de las redes sociales y la creatina en adolescentes
Vivimos en la era del algoritmo. Si tu hijo empezó a ir al gimnasio y a levantar pesas, su feed de TikTok e Instagram se inundó de inmediato con videos de jóvenes con físicos marcados, abdominales tallados, rutinas “brutales” y entrenadores que promueven estándares físicos que no siempre son realistas. En ese ecosistema, los suplementos se venden como dulces o facilitadores de estos progresos. Estudios recientes de la Academia Americana de Pediatría (AAP) señalan que más del 30% de los adolescentes que realizan entrenamiento de fuerza regular admiten consumir o haber considerado el uso de algún suplemento proteico o ergogénico.
El problema principal es que los jóvenes están siendo bombardeados por publicidad que prioriza los productos procesados y los botes de polvo, preentrenos de óxido nítrico, proteínas y electrolitos, sobre la comida de verdad: el pollito, la carne, los huevos, vegetales y frutos. Cuando los chicos se alejan de los deportes de equipo supervisados —como el fútbol o el básquetbol— para enfocarse únicamente en el fisicoculturismo recreativo sin la guía de un adulto o un profesional de la salud, las alarmas deben encenderse. No por el producto en sí, sino por la falta de un marco seguro. Por eso, buscar información transparente sobre la creatina en adolescentes es el primer paso para protegerlos.

Derribando mitos: ¿Qué es realmente la creatina en adolescentes?
Para hablar el mismo idioma que tu hijo, lo primero que debes saber es que la creatina no es un compuesto químico artificial extraño, ni mucho menos un esteroide anabólico. Es un compuesto orgánico que nuestro propio cuerpo produce de forma natural en el hígado y los riñones, y que también obtenemos directamente cuando comemos “comida real”, específicamente carne roja y pescado. Imagina que los músculos de tu hijo son como un teléfono celular, la comida diaria mantiene la batería funcionando, pero la creatina funciona como un cargador de carga rápida (“Quick Charge”).
No le da funciones nuevas al músculo, pero ayuda a que la energía se recupere mucho más rápido durante un esfuerzo intenso, como levantar una pesa o hacer un sprint.
Cuando se estudia la creatina en adolescentes, los datos clínicos nos muestran que es el suplemento deportivo más investigado del mundo. Organizaciones de gran prestigio internacional, como la International Society of Sports Nutrition (ISSN), han publicado revisiones científicas extensas demostrando que la seguridad a mediano plazo de la creatina en adolescentes sanos es excelente, siempre y cuando se respeten las dosis recomendadas (generalmente entre 3 y 5 gramos al día) y no las cantidades exageradas que a veces recomiendan los “influencers” en internet. No causa daño en los riñones, no frena el crecimiento y no altera las hormonas de un joven en desarrollo.
Cuándo preocuparse: el verdadero peligro de la creatina en adolescentes sin supervisión
Si la ciencia dice que es segura, ¿dónde está el peligro? Como pediatra, te digo que el riesgo real no está en la molécula de la creatina, sino en la conducta y el entorno del joven.
Lo que debes evitar y vigilar:
El “efecto puerta”: Un adolescente que compra suplementos a escondidas en internet o por sugerencia de un entrenador sin certificación es un joven vulnerable. Hoy puede ser creatina pura, pero mañana el algoritmo le ofrecerá “quemadores de grasa” con estimulantes ocultos, sustancias prohibidas o preentrenamientos cargados de cafeína que pueden causar arritmias y entonces mañana ya no solo es la creatina, ahora será la lata que tiene: creatina, magnesio, cafeína y electrolitos, los quemadores todo en uno con el clásico empaque “Monster” que lo hará sentir que vuela.
La obsesión con el físico (Vigorexia): Si notas que tu hijo falta a eventos familiares por no saltarse el gimnasio, si se pesa varias veces al día o si su estado de ánimo depende exclusivamente de cómo se ve en el espejo, estamos ante una bandera roja. El suplemento se convierte entonces en un refugio para una baja autoestima, ideas poco realistas y ahí radican los temas más profundos en la salud mental y el desarrollo de autoimagen de un adolescente.
Olvidar la comida real: Ningún polvo va a sustituir los nutrientes, el hierro, el zinc y las vitaminas que aporta una dieta equilibrada. Si tu hijo prefiere tomar malteadas y polvo antes que sentarse a comer un buen plato de carne, pollo, arroz y vegetales, el enfoque está completamente distorsionado. La vida “fast” nos hace pensar que es una buenísima idea.
Si quieres profundizar en cómo las redes sociales influyen en este tema y la ansiedad, aquí te dejo un enlace superinteresante:
Pantallas, ansiedad y adolescencia: lo que todo papá necesita saber
Te propongo algo: El “contrato” de la creatina en adolescentes
La peor estrategia que puedes adoptar como papá o mamá es la prohibición autoritaria. Si le dices “no porque yo lo digo”, lo único que lograrás es que la compre a escondidas con sus amigos, ahí mismo en el gym y la tome en el vestidor del gimnasio. Mi recomendación es delegar la decisión final en consulta y usar esto como una valiosa herramienta de negociación y de una vez le pegas una checada a tu muchacho que tiene mucho que no viene a consulta.
Siéntate con él y dile: “Hijo, entiendo que quieres mejorar tu rendimiento y me alegra que le estés dando duro a tu cuerpo y que mejores tu salud física. Vamos a ir con el Doc. a revisar tus análisis de sangre. Si él nos da el visto bueno, hacemos un trato”.
Este trato debe basarse en que la suplementación es la cereza del pastel, pero el pastel es el estilo de vida. Si no duerme 8 horas, si sigue tomando refrescos o comiendo comida chatarra, no se hidrata correctamente y no coopera con su alimentación base, el suplemento no se aprueba. Así, transformas un motivo de pelea en un motor para que construya hábitos saludables reales. Primero le damos 3 meses de prueba y después lo agregamos.
Recomendaciones del Doc
Para que te lleves herramientas prácticas a casa, aquí tienes mis reglas de oro para manejar esta situación:
1.- Nunca compres sin sello de garantía: Si deciden iniciar la suplementación junto con el médico pediatra, asegúrate de comprar únicamente marcas que tengan certificaciones de laboratorios independientes (como el sello NSF Certified for Sport o Informed Choice). Esto garantiza que el polvo contiene solo creatina pura y cero sustancias químicas adulteradas.
2.- La comida real va primero: Establece la regla de que los suplementos no sustituyen ninguna comida del día. La base de su energía debe provenir de proteínas de alta calidad, frutas y verduras, no de botes de plástico.
3.- Monitorea la hidratación: La creatina introduce agua dentro de las células musculares (lo cual es bueno y saludable), por lo que tu hijo necesitará beber un poco más de agua de lo habitual para mantenerse bien hidratado durante sus entrenamientos.
4.- Haz equipo con tu pediatra: Agenda una consulta de control. Deja que tu hijo le explique al médico su rutina de ejercicio. Verás cómo cambia su actitud cuando escucha a un profesional validar su esfuerzo, pero también ponerle límites claros y científicos.
Recuerda, mamá, que tu hijo te pida este tipo de productos es una señal de que está creciendo y buscando su identidad. No le des la espalda a sus intereses; infórmate, ve a qué gimnasio va, conoce a su entrenadora, involúcrate en su alimentación y conviértete en la guía que él necesita para navegar este camino de forma segura y saludable.
5.- No tomes exámenes sin primero tener la consulta: La orientación de qué tipo de laboratorios vamos a solicitar dependerá del proceso de consulta y los riesgos de salud de acuerdo al momento de solicitarlos. Espera a la consulta o habla con tu pediatra antes de ir al laboratorio a tomar los “clásicos análisis” (te dejo el link de mi podcast ampliando este tema).
Bibliografía
Jagim, A. R., et al. (2021). Creatine Supplementation in Children and Adolescents. Nutrients. MDPI.
Harmon, K. K., et al. (2023). International Society of Sports Nutrition Position Stand: Nutritional considerations for youth athletes. JISSN.







