Se acerca Halloween, comienzan los preparativos para el Día de Muertos y aparecen por todos lados las calabacitas llenas de caramelos, chocolates, galletas y otras golosinas. Los niños se emocionan, los abuelos compran dulces y los papás terminamos preguntándonos si realmente es buena idea permitir que nuestros hijos los coman.
En nuestra comunidad #PapásDePrimera realizamos una encuesta para elegir el tema del LIVE. La pregunta ganadora fue: «¿A qué edad pueden comer dulces los niños?». Aprovechemos para hablar sobre nutrición, hábitos familiares, atragantamiento y celebraciones sin que los dulces sean lo más importante.
Contenido del artículo
¿A qué edad pueden comer dulces los niños?
La recomendación es evitar los azúcares añadidos antes de los dos años. La Organización Mundial de la Salud, en su guía de alimentación complementaria de 2023, recomienda no ofrecer a los niños de 6 a 23 meses alimentos elevados en azúcar ni bebidas azucaradas. La American Heart Association también recomienda evitar los azúcares añadidos durante los primeros dos años.
¿Por qué importa? En esta etapa los niños necesitan hierro, proteínas, grasas saludables, vitaminas y otros nutrientes esenciales. Su estómago es pequeño y cada comida cuenta. Ofrecer constantemente galletas, golosinas o bebidas azucaradas puede desplazar alimentos nutritivos ya lo hemos platicado en otras entradas.
¿Y después de los dos años?
Cumplir dos años no significa que el niño ya pueda probar de golpe, con rienda suelta, a comer de todo. A partir de esta edad puede haber consumos ocasionales de alimentos con azúcar añadida. No existe una edad universal a la que «deba» comenzar a comer golosinas.
¿Todos los azúcares son iguales?
No. La fruta entera contiene azúcares naturalmente presentes, además de agua, fibra y nutrientes. En cambio, un refresco de cola puede aportar mucha azúcar sin esos mismos beneficios.
Los «azúcares añadidos» son los incorporados durante la fabricación o preparación. La OMS usa además el término «azúcares libres», que incluye los añadidos y los presentes en miel, jarabes y jugos de frutas, incluso cuando son 100% fruta. Por eso, comer una naranja no es lo mismo que tomar un vaso de jugo.
El azúcar añadido también puede esconderse en cereales de caja, yogures saborizados, galletas para bebés, leches endulzadas, postres y bebidas. Revisar las etiquetas importa aunque el empaque prometa vitaminas o ingredientes naturales. No te dejes engañar, me pasó que una mamá no comprendía por qué yo no recomendaba las galletas de estrellitas de una marca «prestigiada» de productos para bebé (hicimos un reel de las galletitas).

¿Qué pasa cuando comen demasiada azúcar?
Caries dental. Las bacterias de la boca utilizan los azúcares para producir ácidos que dañan los dientes. Importan tanto la cantidad como la frecuencia de exposición y, naturalmente, la falta de una higiene adecuada.
Exceso de peso. El consumo habitual de bebidas azucaradas y productos muy energéticos puede favorecer un exceso de calorías. Un chocolate aislado no causa obesidad; importa el patrón alimentario sostenido.
Menor calidad nutricional. Si un niño come galletas o golosinas antes de la comida, podría tener menos apetito para los alimentos que necesita para crecer.
Hábitos familiares. Si siempre ofrecemos dulces como recompensa, consuelo o entretenimiento, les damos un significado que va más allá del sabor.
¿Cuánta azúcar puede consumir un niño al día?
La American Heart Association recomienda, para niños y adolescentes de 2 a 18 años, limitar el consumo de azúcares añadidos a no más de 25 gramos diarios (aproximadamente seis cucharaditas). Es un límite orientativo, a mí me sigue pareciendo mucho, pero bueno, eso marcan los expertos.
La OMS recomienda que los azúcares libres aporten menos del 10% de las calorías diarias, idealmente menos del 5%. Son recomendaciones que utilizan definiciones diferentes de azúcar y no deben confundirse.
No se trata de pesar cada galleta ni contar obsesivamente cada gramo: se trata de impedir que las bebidas azucaradas y las golosinas se conviertan en parte de la rutina diaria.
Halloween y Día de Muertos: un peligro más inmediato que el azúcar
Hay un riesgo que a veces olvidamos: el atragantamiento. Los caramelos o dulces duros, paletas redondas, gomitas, chicles, chiclosos y golosinas pequeñas pueden obstruir la vía respiratoria, especialmente en niños pequeños.
La forma redonda, dureza y consistencia pegajosa aumentan el riesgo. Palomitas, cacahuates y nueces enteras también son peligrosos para niños pequeños, aunque no sean dulces.
En menores de cinco años debemos mantener especial precaución; incluso después de esa edad, algunos productos pueden representar un riesgo según su forma y la capacidad de masticar. Los niños deben comer sentados, bajo supervisión, nunca mientras corren, juegan o viajan en automóvil. Hemos hablado más a fondo de este tema en alimentación complementaria y riesgo de asfixia.
¿Cómo manejar los dulces sin arruinar la diversión?
Halloween es mucho más que recolectar golosinas: los disfraces, la emoción de salir con amigos y la convivencia también forman parte de la fiesta. No hace falta convertirla en una pelea por los dulces ni replantear cada año a qué edad pueden comer dulces los niños. Estas son mis recomendaciones:
Las recomendaciones del Doc
- Ofréceles una comida adecuada antes de salir a pedir dulces: no conviene sustituir la cena por lo recolectado.
- Revisen juntos las golosinas. Retira las peligrosas por forma o textura, las que no correspondan a su edad y las que tengan envolturas abiertas o que estén dañadas.
- Acuerden antes de salir, cuándo y cómo disfrutarán algunos dulcecillos.
- Evita utilizar dulces como premios, castigos o compensación por comer verduras.
- Guarda los dulces fuera del alcance de los más pequeños.
- Disfruten la fiesta. Un consumo ocasional no «arruina» la alimentación; después, simplemente retomen sus hábitos sin culpa ni medidas compensatorias.
Preguntas frecuentes
¿Mi bebé de un año puede comer pan de muerto?
El pan tradicional suele contener azúcar añadida; antes de los dos años recomiendo evitar su consumo habitual y preferir preparaciones adecuadas a su edad y sin azúcar añadida.
¿Qué pasa si probó azúcar antes de los dos años?
Una exposición aislada no significa automáticamente que haya sufrido daño. No necesitas culpa ni una dieta especial: continúa ofreciendo alimentos nutritivos y evita que se convierta en hábito.
¿Son mejores los dulces «sin azúcar»?
No necesariamente. Algunos contienen edulcorantes y conservan el riesgo de atragantamiento por su textura y forma. «Sin azúcar» no equivale a «adecuado para bebés».
¿La miel es más saludable?
También contiene azúcares libres. Idealmente no debe ofrecerse a menores de 12 meses por el riesgo de botulismo infantil, que realmente hoy en día con los productos pasteurizados ese riesgo es mínimo.
¿El jugo natural es mucho mejor que los dulces o un caramelo?
La fruta entera es preferible. Aunque el jugo sea 100% natural, concentra azúcares libres y carece de parte de los beneficios de la fruta entera. Se recomienda evitar jugos antes del año y limitar su consumo después, sé que suena exigente pero luego lo que sucede es que solamente quieren jugo y evitan tomar agua natural.
Para terminar: ¿qué quiero que recuerdes?
No necesitamos enseñarle a un bebé a comer dulces. Tampoco queremos convertirlos en alimentos prohibidos a los que nuestros hijos deban temer. Queremos enseñarles a disfrutar una alimentación variada, reconocer las señales de hambre y saciedad, descubrir sabores y compartir momentos alrededor de la mesa.
Antes de los dos años, evita los azúcares añadidos. Después, establece límites adecuados a la edad, mantén la seguridad al comer y enseña siempre con el ejemplo.
Y si en estas fechas tu hijo regresa feliz con su calabacita llena de dulces, recuerda que lo más importante no es cuántos reunió, sino las experiencias que compartió contigo, con sus vecinos y amigos.
Porque celebrar la infancia es mucho más que comer dulces. Si te preguntas de nuevo a qué edad pueden comer dulces los niños, la respuesta corta es: después de los dos años, con límites claros y sentido común.
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Referencias bibliográficas
- World Health Organization. WHO guideline for complementary feeding of infants and young children 6–23 months of age. 2023.
- Vos MB, et al. Added Sugars and Cardiovascular Disease Risk in Children. Circulation. 2017;135:e1017–e1034.
- World Health Organization. Sugars and dental caries.
- Centers for Disease Control and Prevention. Choking Hazards.
- American Academy of Pediatrics. Halloween Safety Tips.
Este artículo fue revisado por el Dr. Barragán Pediatra en octubre de 2026. Clínica del Niño · San José del Cabo, B.C.S. · #PapásDePrimera







