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El crecimiento y desarrollo del adolescente es una etapa que muchas veces dejamos de vigilar. ¿Sabes cuánto mide tu hijo adolescente hoy? ¿Y cuánto pesaba hace un año? ¿Sabes en qué etapa de su desarrollo puberal está en este momento?
Si no tienes una respuesta clara, no eres el único. Durante los primeros años de vida, casi todos los papás guardan la cartilla del niño sano como un tesoro olvidado: en cada consulta se revisa la curva de peso, la de talla, se compara con la del mes anterior, y cualquier cambio brusco enciende una alarma inmediata. Diez años después, ese mismo papá o mamá puede no saber cuánto mide su hijo adolescente. No porque haya dejado de importarles — simplemente nadie les dijo que seguía siendo igual de importante.
El crecimiento y desarrollo del adolescente necesitan el mismo seguimiento médico que recibían de bebés. Sin embargo, muchos adolescentes solo visitan al pediatra para llenar formularios de vacunación de la escuela o un campamento, y ahí los papás descubren, con sorpresa, cambios de peso, talla o desarrollo puberal que llevaban años sin revisar.
¿Por qué el control de niño sano “desaparece” en la adolescencia?
No es que las recomendaciones hayan cambiado. La Academia Americana de Pediatría, a través de su esquema Bright Futures, sigue recomendando una visita anual de niño sano desde la infancia hasta los 21 años, actualizada más recientemente en 2023-2024. Lo que cambia es la percepción de los papás —y, hay que decirlo, también la nuestra como pediatras—: como el adolescente ya no se enferma de fiebre, vómito o diarrea con la frecuencia de cuando era bebé, esa consulta deja de sentirse urgente.
El problema es que “urgente” y “necesario” no son lo mismo. En México, 35.7% de la población de 0 a 17 años — 12.9 millones de niñas, niños y adolescentes — tenía carencia de acceso a servicios de salud en 2024, según cifras de pobreza multidimensional del INEGI. Y aquí en Baja California Sur la tendencia va en la dirección equivocada: es uno de los tres estados del país donde más creció esa carencia entre 2022 y 2024.
Lo veo seguido en consultorio: un papá me confesó hace poco que no sabía hasta qué edad yo lo podía seguir atendiendo como pediatra. Esa pregunta, más que sorprenderme, me confirmó algo: la consulta del adolescente simplemente se perdió de vista.
Las gráficas de crecimiento no terminan a los 5 años
Aquí hay un error común: pensar que las curvas de crecimiento son cosa de bebés. No lo son. Las gráficas del CDC de peso, talla e índice de masa corporal (IMC) para la edad cubren de los 2 a los 20 años, y desde 2022 existen versiones extendidas para casos de obesidad severa. La Academia Americana de Pediatría recomienda calcular el IMC una vez al año desde los 2 años de edad, y esa recomendación no se detiene en la pubertad —al contrario, es cuando más cambia.
La gráfica que acompaña este artículo es un ejemplo genérico (no son datos de ningún paciente real), pero ilustra algo que veo con frecuencia: un adolescente que a los 10 años ya estaba en el límite superior de lo normal, y que sin una consulta de seguimiento durante varios años, para la adolescencia tardía había cruzado varias líneas de percentil hacia la obesidad. Nadie lo vio venir porque nadie estaba dando seguimiento al crecimiento y desarrollo del adolescente.

Gráfica ilustrativa de percentiles de IMC para la edad. Ejemplo genérico, no son datos de un paciente real.
El desarrollo adolescente también tiene hitos, no solo la infancia
Todos sabemos reconocer los hitos de un bebé: sostener la cabeza, sentarse, gatear, caminar. Pero la adolescencia tiene los suyos, solo que rara vez los buscamos.
La adolescencia temprana (aproximadamente 10-14 años), media (15-17) y tardía (18-21, y hasta los 24 según algunos marcos) traen consigo tareas cognitivas, sociales y emocionales propias de cada etapa, según describen la Academia Americana de Pediatría y el Centro para el Desarrollo Saludable de la Juventud de la Universidad de Minnesota. Sawyer y colaboradores, en una publicación de 2018 en The Lancet Child & Adolescent Health, incluso proponen entender la adolescencia biológica como un proceso que va de los 10 a los 24 años.
Detrás de esto hay una razón neurológica real. Durante la adolescencia, la corteza prefrontal —la región responsable de planear, controlar impulsos y medir consecuencias— se remodela activamente, mientras la amígdala y el hipocampo, encargados de regular las emociones, todavía no alcanzan su capacidad adulta. Un análisis publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews en 2018 describe esta etapa como una auténtica ventana crítica del desarrollo cerebral, comparable a las ventanas críticas de la vista o el lenguaje en la primera infancia, que en humanos se extendería aproximadamente de los 8 a los 20 años. Es, ni más ni menos, tan importante como cualquier hito que hayamos vigilado cuando eran bebés.
🩺 Lo que veo en consulta

Esto es experiencia clínica, no evidencia científica —pero es lo que veo, semana tras semana.
Estos chicos ya no vienen por fiebre, vómito o diarrea como cuando eran pequeños, así que dejamos de verlos con regularidad. Cuando por fin regresan, casi siempre es por trámite: un formulario de intercambio escolar o de campamento de verano que exige el esquema de vacunas actualizado, con mi sello y mis cédulas. Y ahí, sin buscarlo, salen a la luz todos los pendientes: vacunas atrasadas, cambios de peso y talla que nadie había registrado, un desarrollo puberal más adelantado o más retrasado de lo esperado. La cara de los papás en ese momento —sorpresa primero, después angustia y prisa por resolverlo todo de golpe— es algo que veo con demasiada frecuencia.
Aquí en Los Cabos hay un factor extra: el calor. Muchos adolescentes dejan el deporte precisamente por el calor excesivo, y Baja California Sur se mantiene, año tras año, entre los estados con mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil del país. En agosto de 2025, una medición escolar del IMSS encontró que 47% de las niñas y niños evaluados en BCS presentaban sobrepeso u obesidad; ya en datos de ENSANUT 2006 la cifra rondaba el 45.5%. No es una casualidad ni un dato aislado — es una tendencia sostenida que hace todavía más importante vigilar de cerca el crecimiento y desarrollo del adolescente en esta región.
Mitos y realidades
“Si ya no se enferma, no necesita ir al doctor.” La consulta de crecimiento y desarrollo del adolescente no existe para tratar enfermedades — existe para vigilar el crecimiento, el desarrollo, y detectar a tiempo lo que todavía no duele.
“Ya le cambió la voz / ya le vino el periodo, ya terminó de desarrollarse.” Cada hito marca una etapa dentro del proceso puberal, no su cierre. El desarrollo sigue después de esas primeras señales, a veces por varios años más, y por eso el crecimiento y desarrollo del adolescente merece seguimiento continuo.
🧭 Recomendaciones del Doc
Estas son mis recomendaciones prácticas para acompañar el crecimiento y desarrollo del adolescente en cada etapa:
- Acude a consulta 1 o 2 veces al año en cuanto tu hijo entre a la prepubertad. No hace falta que esté enfermo.
- Aprovecha esa consulta para actualizar el esquema de vacunación. Existe la Cartilla Nacional de Salud para Adolescentes de 10 a 19 años, un documento oficial válido en Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE — pregunta en el instituto por ella.
- Pide una valoración completa, que incluya actualizar la historia clínica, algunos laboratorios generales y, con tu autorización previa, un espacio privado y confidencial entre tu hijo y su pediatra. Ahí suelen salir los temas que frente a ti no se abrirían.
- Dale a tu hijo la oportunidad de sentirse escuchado por otro adulto. Ese espacio de confianza es una herramienta real de prevención frente a riesgos propios de la adolescencia, y se lo debemos, tanto como lo hicimos el control de niño sano cuando era bebé.
💬 Preguntas frecuentes
¿Es cierto que ya no necesito llevar a mi hijo adolescente al pediatra si no se enferma?
No. Vigilar el crecimiento y desarrollo del adolescente en consulta no depende de que esté enfermo. Sirve para revisar su crecimiento, su desarrollo puberal, actualizar vacunas y detectar a tiempo cualquier cambio que todavía no dé síntomas.
¿Hasta qué edad se siguen usando las gráficas de crecimiento?
Las gráficas oficiales del CDC de peso, talla e IMC para la edad se usan de los 2 hasta los 20 años. No son exclusivas de la infancia: en la adolescencia siguen siendo igual de relevantes.
¿Cómo sé si el desarrollo de mi hija va bien o va retrasado?
Cada etapa de la adolescencia (temprana, media y tardía) trae consigo cambios físicos y emocionales esperables. Tu pediatra puede ubicar en qué etapa está tu hija y si su desarrollo puberal avanza dentro de lo esperado para su edad.
¿A qué edad deja de crecer mi hijo?
Varía por persona, pero el proceso de crecimiento en estatura suele completarse hacia el final de la adolescencia, cuando terminan de cerrarse los cartílagos de crecimiento. Por eso seguir midiendo hasta esa etapa sigue teniendo sentido clínico.
¿Hasta qué edad me puede seguir atendiendo mi pediatra?
Depende de cada pediatra y cada consultorio, pero muchos seguimos viendo pacientes durante toda la adolescencia. Yo siempre les digo hasta que el chico o chica se sienta a gusto. Te dejo un dato: mi paciente más grande tiene 23 años y ha ido a consulta con su novia. ¿Qué tal? Así de importante es seguir de cerca el crecimiento y desarrollo del adolescente, año tras año.
¿Qué pasa si llevamos años sin ir a consulta de seguimiento?
No pasa nada, retoma el control, es más fácil identificar y corregir cualquier cambio en el crecimiento o el desarrollo antes de que se vuelva más difícil de manejar y se nos escape de las manos. Agenda hoy mismo.
Cita del Doc
“No dejaste a tu bebé sin saber su peso, su talla y cómo iba su crecimiento. No le hagas eso a tu adolescente.” — Dr. José Ramón Barragán Lee, pediatra
Lo que quiero que te lleves
He visto que el crecimiento y desarrollo del adolescente plantea los mismos retos de salud que en los bebés pequeños — simplemente son diferentes, y nadie nos enseñó que seguían siendo relevantes como padres.
La meta no es convertir la adolescencia en una etapa de citas médicas constantes. Es simplemente no dejar de mirar lo que, sin darnos cuenta, dejamos de mirar. El mismo cuidado que le diste a tu bebé, tu hijo adolescente todavía lo necesita — solo que ahora se ve distinto.
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📚 Referencias
- American Academy of Pediatrics/Bright Futures. Recommendations for Preventive Pediatric Health Care (Periodicity Schedule). Actualización 2023-2024.
- Centers for Disease Control and Prevention. BMI-for-Age Growth Charts (2000 y Extendidas 2022).
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Medición de Pobreza Multidimensional 2016-2024. Citado en: REDIM, enero 2026.
- Larsen B, Luna B. Adolescence as a neurobiological critical period for the development of higher-order cognition. Neuroscience and Biobehavioral Reviews. 2018;94:179-195.
- Best O, Ban S. Adolescence: physical changes and neurological development. British Journal of Nursing. 2021;30(5):272-275.
Este artículo sobre crecimiento y desarrollo del adolescente fue escrito y revisado por el Dr. José Ramón Barragán Lee, Médico Pediatra certificado por el Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría. Última revisión: septiembre de 2026.





